Hoy en día, la imagen y salud corporal se encuentran muy cerca la una de la otra. De una buena apariencia física se infiere una buena salud. Asimismo, las nuevas tecnologías y el desarrollo de nuevas técnicas terapéuticas en medicina y cirugía estéticas han implicado la mejora de muchos defectos cutáneos y la posibilidad de luchar contra el envejecimiento de nuestra piel.
Bótox: Es una proteína natural purificada que se administra en pequeñas inyecciones, consiguiendo, mediante la parálisis selectiva de ciertos músculos del rostro, reeducar los movimientos faciales, para que el paciente no vuelva a usarlos y evitar así la formación de arrugas. Su uso constituye un procedimiento sencillo, eficaz, seguro y no traumático si se aplica correctamente con la indicación idónea y la técnica correcta.
La gran ventaja que ofrece el bótox frente a otros tratamientos, es que se trata de un procedimiento no invasivo e indoloro, no requiere test de alergia y no presenta efectos adversos. Además, no requiere recuperación de ningún tipo. El paciente, una vez realizada la aplicación, puede reincorporarse a su rutina habitual, puesto que no requiere ingreso en el centro médico. Se utiliza en el tercio superior de la cara para las arrugas de expresión de la frente y los ojos, patas de gallo, etc. y su aplicación se repite a los seis meses.
La medicina antiaging (antienvejecimiento) tiene como objetivo detectar y mejorar las alteraciones del funcionamiento de las células de nuestro organismo, para actuar enlenteciendo las manifestaciones del paso de los años, es decir, tratar la disfunción y saber si ésta existe antes de manifestarse como envejecimiento o enfermedad. Para ello utiliza las más modernas técnicas diagnósticas de la medicina, junto con técnicas analíticas muy específicas.
El Bótox no puede utilizarse para tratar cualquier dolencia, ya que existe una legislación que señala en qué zonas del cuerpo y en qué supuestos se puede aplicar la toxina botulínica. Las restricciones están motivadas por los efectos secundarios que la sustancia puede provocar si no se emplea correctamente. Es muy importante que la toxina sea administrada por médicos especialistas, para evitar malas experiencias.
En España el la utilización del bótox sólo está permitida para ciertos usos médicos, como tortícolis o estrabismos. El único empleo legal en medicina estética es la corrección de las arrugas del entrecejo. Cualquier otra aplicación puede ser considerada ilegal. El principal riesgo que tiene la toxina es que al ser inyectado en zonas muy vascularizadas, puede pasar al torrente sanguíneo y causar graves efectos en el organismo.
En el siguiente vídeo se puede ver un reportaje en el que la presentadora se somete a una sesión de aplicación de bótox. Los pinchazos a través de los que se aplica la toxina pueden resultar un poco molestos, pero sus marcas desaparecen en un corto espacio de tiempo.
Según los últimos descubrimientos de la ciencia, el botox, empleado en el sector de la estética para mejorar el aspecto físico, también tiene otras utilidades. En algunas clínicas, emplean esta sustancia para combatir ciertos tipos de parálisis en los pacientes enfermos. Según los estudios realizados, inyectando el bótox en los músculos afectados, éstos se relajan, y responden mejor a la rehabilitación.
Con esto se comprueba que la toxina posee cualidades beneficiosas para múltiples tratamientos, incluso más allá de la belleza física.